Estoy esperando en mi asiento a que el avión despegue.
Estoy masticando un chicle, dicen que ayuda con la presión debida a los cambios durante la elevación.
Esto es de lo que los sueños están hechos, el chicle, las luces de la cabina apagándose, los nervios. Es agradable.
Parezco despeinada, y tengo cara de dormida... ¿qué más da? No es momento de preocuparse por eso. Esto es lo que llevo esperando todo un año.
Comienza a amanecer.
Esto es de lo que están hechos los sueños, al menos los míos.
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